A 41 años del terremoto de 1985: ¿cómo cambió la cultura de prevención sísmica en México?

El desastre del 19 de septiembre impulsó la creación de instituciones, nuevas normas de construcción, sistemas de alerta temprana y protocolos de evacuación que transformaron la manera en que autoridades y ciudadanos responden ante un sismo.
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 marcó un punto de inflexión en la historia de México. Además de las pérdidas humanas y los daños materiales, la tragedia evidenció la necesidad de contar con instituciones, protocolos y herramientas tecnológicas capaces de reducir los riesgos ante una emergencia.
A 41 años del desastre, la prevención sísmica forma parte de la vida cotidiana de millones de personas, principalmente en las regiones del país con mayor actividad tectónica. Los simulacros, las rutas de evacuación, los puntos de reunión y la alerta sísmica son algunos de los mecanismos incorporados después de aquel acontecimiento. La experiencia también demostró que enfrentar un desastre no depende únicamente de las autoridades.
La participación ciudadana, la organización comunitaria y la identificación de las vulnerabilidades de cada vivienda, escuela o centro de trabajo resultan fundamentales para disminuir el impacto de un fenómeno natural. El terremoto de 1985 transformó la protección civil en México La respuesta ciudadana registrada tras el terremoto de 1985 sentó las bases de una cultura de solidaridad y autoprotección.




