El asesinato del general Carlos Prats en Buenos Aires: espías chilenos, una “zona liberada” y una explosión en la madrugada
El excomandante del Ejército de Chile, exiliado en Buenos Aires después del golpe de Augusto Pinochet, y su esposa volvían a su casa en los primeros minutos del 30 de septiembre de 1974 cuando un agente de inteligencia hizo estallar un explosivo que previamente habían colocado en su auto.
El frondoso prontuario del espía chileno Enrique Arancibia Clavel, su papel en el Plan Cóndor y durante el conflicto del Beagle, y el día que encontró la muerte a manos de un amante ocasional.
Los indicios de que algo extraño ocurre son muchos, pero el general Carlos Prats no los nota, o quizás los desdeña.
Las luces de la calle Malabia al 3300 están apagadas, igual que las de un tramo de la cercana y siempre brillante Avenida del Libertador; no hay tampoco patrulleros ni policías en la calle, lo cual es insólito en Palermo, uno de los barrios más vigilados de la Ciudad de Buenos Aires.