Infobae en Nepal, a un mes de la trágica inundación: historias del horror y los rituales para despedir a los desaparecidos
Las autoridades mantienen las tareas de rescate en busca de personas bajo el lodo, mientras en Katmandú creman cuerpos simbólicos. Un vuelo del piloto argentino Enrique Piñeyro llevó 20 toneladas de donaciones.
El joven reparte bananas y manzanas. Tiene una canasta de mimbre con forma de cuenco tibetano. Lleva remera blanca, el pelo rasurado a los costados y una sonrisa ancha pero amarga. A su lado, su primo -luego se presentará como su primo- ofrece jugos de fruta en pequeños envases de cartón. La gente lo recibe y hace una reverencia antes de consumirlo. Mientras, el río suena allí abajo.
Estamos, ahora, a unos veinte metros de altura de la cuenca del río, pero hace un mes el agua estuvo casi a esta altura, apenas más abajo, y se llevó las casas y las cosas, pero no este este templo en el que hoy se realiza un funeral colectivo.
El río se ve así: un líquido espeso cayendo hacia abajo, una suerte de lava marrón, como si un glaciar de barro se derritiera de golpe y, apenas más claro que el color original del barro, esa espesura cayera desde las montañas. En rigor, fue más o menos así.