El movimiento de vivienda alerta sobre los intentos del Gobierno de aprobar un “decreto farsa”
Tras la masiva manifestación y la exitosa acampada de Sol, el Gobierno siente el aliento de un movimiento reforzado que ha pasado a la ofensiva y no se contenta con titulares y más promesas vacías.
Por la mañana, Madrid era rojigualda: decenas de miles de personas clamaban contra “los invasores”, el nuevo hallazgo de la derecha y la extrema derecha para referirse a las personas migrantes. Por la tarde-noche de ese 26 de septiembre, Madrid parecía otro sitio, con otros colores, otros cánticos, el anverso, una ciudad a la que el movimiento por la vivienda había dado la vuelta.
Los responsables de la pérdida de derechos, de estabilidad, de seguridades —“los invasores”— ya no eran los migrantes, los okupas o los pobres, sino los fondos de inversión, el rentismo, la especulación inmobiliaria tolerada por el Gobierno.
La historia de Maricarmen y lo que ha despertado ha marcado un antes y un después, un punto de inflexión en un ciclo de movilizaciones por la vivienda que comenzó en 2023 y que está viviendo en estos días su clímax.